Al filo del abismo o al final del túnel

La crisis política en la que está sumido el país, desde que fue censurado el ministro Saavedra (con la complicidad del congresista de PPK, Juan Sheput) debe llegar a un desenlace esta semana. La pregunta necesaria salta a la vista: ¿este final nos precipita en el abismo de la ingobernabilidad o por fin veremos la luz al final del túnel?

Los escenarios dependerán en mucho de las decisiones de los 130 congresistas aupados con sus gratificaciones equivalentes a un sueldo mensual de 15,400 soles más su gratificación de mil quinientos soles.

De hecho, en sus casas –y también en algunos casos en la falsa- los recibirán con muestras inocultables de alegría y felicidad. ¡Feliz Navidad para ellos!

Por supuesto, no sucederá lo mismo en el millón de hogares de los peruanos que trabajan para el Estado, quienes recibieron un aguinaldo de trescientos soles. Y otros millones de peruanos, que ni siquiera reciben esos 300 soles. Pero así es el país.

Y serán estos 130 congresistas –algunos de ellos se consideran los más inteligentes, lúcidos, trabajadores y honestos del país- y por esa razón dicen que están en el congreso de la república, haciendo y deshaciendo a su antojo las instituciones del Estado como el Tribunal Constitucional, el Ministerio Público, el Banco Central de Reserva, la Defensoría del Pueblo, la SUNAT y vienen más.

Aunque para los ciudadanos de a pie, quienes salieron a las calles el pasado sábado y amenazan hacerlo el próximo miércoles, no tienen ninguna de las virtudes que los congresistas se atribuyen y por eso exigen, entre otras cosas, el cierre del congreso y nuevas elecciones generales.

La democracia se sustenta, desde sus orígenes en el parlamento, el senado o el congreso que al final de cuentas es lo mismo, porque son espacios donde se debate y se toman acuerdos, se suponen, a favor de los ciudadanos.

Pero cuando los ciudadanos dejan de creer en el congreso, cuando esta institución es percibida como el cubil de las ratas, para utilizar las palabras de los mismos manifestantes del sábado, la democracia ha perdido legitimidad y hay que devolvérsela.

Este jueves 21 de diciembre se definirá en parte, la gobernabilidad del país. Hay que estar atentos.